| 1 cuota de $32.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
| 1 cuota de $32.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
| 3 cuotas de $10.966,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
| 2 cuotas de $19.466,93 | Total $38.933,86 | |
| 6 cuotas de $7.461,72 | Total $44.770,32 | |
| 9 cuotas de $5.586,42 | Total $50.277,78 | |
| 12 cuotas de $4.695,65 | Total $56.347,83 | |
| 24 cuotas de $3.503,99 | Total $84.095,69 |
| 3 cuotas de $13.301,47 | Total $39.904,41 |
| 3 cuotas de $14.018,69 | Total $42.056,07 | |
| 6 cuotas de $7.720,53 | Total $46.323,20 |
| 6 cuotas de $7.775,92 | Total $46.655,49 | |
| 9 cuotas de $5.818,55 | Total $52.366,93 | |
| 12 cuotas de $4.765,29 | Total $57.183,49 |
| 18 cuotas de $3.864,65 | Total $69.563,76 |
| 1 cuota de $32.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
| 3 cuotas de $10.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
| 1 cuota de $32.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
| 12 cuotas de $4.451,91 | Total $53.423,02 |
| 3 cuotas de $12.015,08 | Total $36.045,24 | |
| 6 cuotas de $6.472,52 | Total $38.835,16 | |
| 9 cuotas de $5.313,71 | Total $47.823,44 | |
| 18 cuotas de $3.692,11 | Total $66.458 |
| 1 cuota de $37.825,13 | Total $37.825,13 | |
| 6 cuotas de $7.014,28 | Total $42.085,68 |
| 3 cuotas de $13.599,76 | Total $40.799,29 | |
| 6 cuotas de $7.763,30 | Total $46.579,82 | |
| 9 cuotas de $5.981,95 | Total $53.837,56 | |
| 12 cuotas de $5.068,51 | Total $60.822,23 | |
| 18 cuotas de $4.222,16 | Total $75.999 |
| 3 cuotas de $10.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $32.900 |
P. M. DORAN
CONVERSACIONES CON CEZANNE
CACTUS
Páginas: 320
Altura:
Ancho:
Lomo:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: 9789873831157
Estado: Nuevo
Estos textos, que van de 1894 a 1906, nos presentan al pintor Paul Cézanne. Y es así cómo firmaba alguna de sus cartas: Pictor P. Cézanne. Indisoluble entonces, puede decirse, como se dijo, que se trata del pintor puro. Como tal se sintió siempre, pincel en mano. Así, sentado a la mesa rumiaba: Miren cómo la luz ama con ternura a los damascos, los toma por entero, entra en su pulpa, ilumina todos sus lados. Pero es avara hacia los duraznos, de los que solo vuelve luminosa la mitad. Y sea quien fuera el visitante, poeta, escultor, pintor, coleccionista o militar, encontrarán lo mismo: una vida fuerte y misteriosa, cultivada en la más extrema soledad, en el silencio de quien se debate entre su pequeña sensación y la idea, toda vez perseguidas y jamás alcanzadas, en guerra contra la analítica de las Escuelas y la banalidad de los farsantes. Encontrarán entonces al sabio y al bruto reunidos. Dichoso si pudiera ser un bruto, se lamentaba. Temperamento místico, que confunde a los incautos, que ven idealismo en el espiritualismo. Una vida consagrada al trabajo en la naturaleza, que no obstante recoge y sostiene un culto a la tradición y se ve a sí mismo como un jalón, el primitivo de un nuevo Renacimiento. La clave es el color. El color es el lugar donde se encuentran nuestro cerebro y el universo. Por eso aparece como algo completamente dramático, para los verdaderos pintores. Por el color Cézanne escapa al tema, al objeto y al sujeto. Él los evitaba y hablaba de ir hacia el motivo. Y por eso mismo decía, en páginas asombrosas, que de lo que se trata es de modular antes que de modelar. El color es el que da la luz y la sombra, el que alumbra la forma, que ya no se separa del color. El alma de los colores es la bella fórmula que se busca. Y si en Cézanne la pintura, a fin de cuentas, procede por manchas coloreadas, toques constructivos y una modulación progresiva según una ley de armonía que viene de alguna parte, de alguna profundidad, de alguna sensación, ¿no hay entonces una enseñanza para la filosofía, para nuestras vidas?
