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Descripción

Estado: b'NUEVO'


b'LEILA GUERRIERO'
b'OPUS GELBER'
b'EDITORIAL ANAGRAMA'

Páginas: 334
Altura: 22.0 cm.
Ancho: 14.0 cm.
Lomo: 1.7 cm.
Peso: 0.5 kgs.
ISBN: b'9788433998729'

b'El argentino Bruno Gelber es uno de los cien mejores pianistas del siglo XX. Se inici\xf3 en el instrumento a los tres a\xf1os, y su vocaci\xf3n fue tan fuerte que a los siete, cuando contrajo polio, les pidi\xf3 a sus padres que encajaran el piano en la cama, en la que permaneci\xf3 postrado durante un a\xf1o, para poder estudiar. La enfermedad le dej\xf3 una par\xe1lisis permanente en la pierna izquierda, pero eso no impidi\xf3 que a los diecinueve se marchara a Par\xeds y comenzara a estudiar con una de las mejores maestras de aquel tiempo, que dictamin\xf3: \xabUsted ser\xe1 mi \xfaltimo alumno, pero el mejor.\xbb Poco despu\xe9s, Gelber empezaba a brillar en los mejores escenarios de Europa, donde los cr\xedticos hablaban de \xe9l como de \xabun milagro\xbb. Vivi\xf3 veinticinco a\xf1os en Par\xeds y veintitr\xe9s en M\xf3naco, tocando con las mejores orquestas y directores del mundo, code\xe1ndose con reyes, pr\xedncipes y emperadores. En 2013 regres\xf3 a Buenos Aires, donde habita un departamento decorado de manera escenogr\xe1fica en un edificio monumental ubicado en el popular barrio de Once. All\xed fue a entrevistarlo, en 2017, la periodista argentina Leila Guerriero. Encontr\xf3 a un hombre complejo y fascinante, de una fortaleza asombrosa, con gran inteligencia y sentido del humor, entregado al piano pero tambi\xe9n interesado en los programas del coraz\xf3n y la vida de los artistas, enamorado desde la infancia de la actriz argentina Laura Hidalgo (cuyos retratos est\xe1n distribuidos por toda la casa), intensamente preocupado por la est\xe9tica y las reglas del protocolo, que conoce a la perfecci\xf3n.\n\nGuerriero dibuja el presente de Gelber: las visitas de directores de orquesta, m\xfasicos y embajadores; sus largu\xedsimas conversaciones telef\xf3nicas con su mejor amiga, la duquesa de Orleans; las clases que da a alumnos escogidos, todo en el marco de un pasado desde el que gravitan con fuerza su madre, Ana, y su temible y genial maestro Vicente Scaramuzza.\n\nEn un trabajo de orfebrer\xeda cuidadoso, Guerriero ilumina la vida de Gelber a trav\xe9s de m\xfaltiples testimonios. El resultado es un libro en el que retratado y retratista establecen un inquietante juego de seducci\xf3n y, mientras uno se repliega y se envuelve en un halo enigm\xe1tico, la otra se detiene pacientemente en los gestos m\xednimos y los silencios m\xe1s significativos.\n\nOpus Gelber se revela como un portentoso ejercicio de periodismo, el deslumbrante retrato de un genio musical complejo, seductor y misterioso.\n\n\xabLeila Guerriero construye arquitecturas verbales en las que uno se quedar\xeda a vivir. Sus libros est\xe1n llenos de pasillos, salones, c\xe1maras, escaleras o cuartos trasteros por los que el lector deambula asombrado, abandon\xe1ndose a una sintaxis capaz de descubrirle los secretos m\xe1s rec\xf3nditos del coraz\xf3n humano La obra de Guerriero suele despertar la vieja pol\xe9mica sobre las fronteras entre el periodismo y la literatura. En Opus Gelber, como en el resto de sus libros, esa frontera est\xe1 borrada. Lo leemos como una larga cr\xf3nica (quiz\xe1 como una biograf\xeda) porque as\xed es como nos lo venden, pero lo leer\xedamos como una novela si hubiera aparecido bajo esa etiqueta. Todav\xeda otro asunto: si se acercan ustedes al libro atendiendo a lo que dice de s\xed misma la voz que lo narra (que coincide con la de la autora) en vez de a los sucesos narrados, observar\xe1n que, pese a lo discreto de su presencia, la personalidad de la escritora impregna la atm\xf3sfera del libro desde el principio hasta el final. Ella, Guerriero, es la protagonista secreta, el personaje oculto que golpea en la mente del lector y del que le gustar\xeda saber m\xe1s de lo que muestra. La construcci\xf3n de ese personaje velado constituye una proeza narrativa de primer orden\xbb (Juan Jos\xe9 Mill\xe1, Babelia, El Pa\xeds).\n\n\xab\xc9l, Bruno Gelber, es uno de mejores pianistas que dio el siglo XX, y ella, Leila Guerriero, una de las periodistas que m\xe1s ha hecho por dignificar el oficio en los \xfaltimos a\xf1os. En Opus Gelber se dan cita, sin las estrecheces de una entrevista cronometrada, y conversan como dos desconocidos, hasta llegar a conocerse. Un retrato literario, crudo y hermoso. Una joya\xbb (In\xe9s Mart\xedn Rodrigo, ABC).\n\n\xabNarradora excepcional, Guerriero ha hecho de este libro un retrato de Gelber que vale por una biograf\xeda, por una novela, debido a dos detalles esenciales: el concepto de expresar algo a trav\xe9s de varias voces y esa debilidad que posee por el detalle que, como dice el antiguo proverbio, es donde se halla Dios. Una maravillosa cr\xf3nica\xbb (Juan \xc1ngel Juristo, ABC Cultural).\n\n\xabLa literatura es belleza y observaci\xf3n. La literatura es este libro preciso, de adjetivos exactos, de reconocimiento del otro. Porque Leila Guerriero, en su atenci\xf3n, incluye la empat\xeda: intenta entender a este hombre extravagante que sufri\xf3 polio de peque\xf1o y apenas camina, que desde los cinco a\xf1os dice tener un solo novio: el piano\xbb (Paloma Bravo, Zenda Libros).\n\n\xabGelber, tan magn\xe9tico como manipulador, es un triunfo de la voluntad, y eso es, ante todo, lo que hab\xeda que contar. Las reticencias del padre violinista, la poliomielitis, sus propias manos, rechonchas, un accidente de tr\xe1fico... Guerriero vuelve al g\xe9nero que la hizo grande y que nunca ha abandonado, a decir verdad incorporando herramientas del relato de ficci\xf3n pero ateni\xe9ndose a las reglas de la investigaci\xf3n period\xedstica. Debe quedar claro el pacto que se hace con el lector, y cuando uno es periodista tiene que apegarse mucho a los hechos. Olfato y distancia\xbb (Andr\xe9s Rub\xedn de Celis, La Vanguardia).\n\n\xabOpus Gelber es un juego de seducci\xf3n tridimensional en que un objeto -\xe9l- es observado por un sujeto -ella- con tanta insistencia que la incomodidad y la familiaridad atraviesan a los testigos -nosotros- El libro es el retrato de un pianista hipn\xf3tico y es el espejo de la terquedad de una escritora inflexible, que confiesa su fascinaci\xf3n por el personaje y tal vez revela su trampa. Quiz\xe1s lo \xfanico que no resuelve como autora es d\xf3nde se mete ella, que oscila entre mostrarse y dejarse ver, que no es lo mismo. Nadie est\xe1 a salvo de ese misterio creativo: la decisi\xf3n del titiritero sobre qu\xe9 hacer con el propio cuerpo. Pero quiz\xe1s es que sabe que el mejor artista no es el que se revela sino el que se filtra en la pieza, de forma que pensar tanto en Bruno Gelber sea pensar en Leila Guerriero, que a su vez sea pensar en nosotros\xbb (Jos\xe9 Santamarina, La Naci\xf3n).\n\n\xabExquisito, hedonista, presumido, guardi\xe1n de la belleza, gran conversador, exc\xe9ntrico solo con los amigos, investigador de la condici\xf3n humana y generoso, que es el \xfanico rasgo por el que sabemos, con certeza, cuando nos encontramos frente a una buena persona. Ese es el Gelber que Leila Guerriero va construyendo: Su arte consiste en ser el mejor veh\xedculo de la obra de otros. Pero \xe9l es su mayor composici\xf3n. Y nadie puede interpretarla. Leila lo intenta, s\xed, y con mucho acierto, en lo que es un ejercicio que, si nos atenemos a la cita anterior, de conducir la obra de otro, Gelber, para prest\xe1rnosla y que podamos interpretarla. En el ejercicio apenas suenan notas falsas, esas que son necesarias para conservar la personalidad. Y la de la Leila Guerriero cronista, como la de Gelber, es de un enorme caudal de agua dulce\xbb (Ricardo Mart\xednez Llorca, Culturamas).\n\n\xabMuestra de manera fehaciente que el periodismo puede ser tambi\xe9n una de las bellas artes y producir obras de alta val\xeda, sin renunciar para nada a su obligaci\xf3n primordial, que es informar\xbb (Mario Vargas Llosa).'