| 1 cuota de $65.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 1 cuota de $65.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 3 cuotas de $21.966,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 2 cuotas de $38.993,03 | Total $77.986,06 | |
| 6 cuotas de $14.946,12 | Total $89.676,72 | |
| 9 cuotas de $11.189,82 | Total $100.708,38 | |
| 12 cuotas de $9.405,58 | Total $112.866,93 | |
| 24 cuotas de $7.018,62 | Total $168.446,99 |
| 3 cuotas de $26.643,37 | Total $79.930,11 |
| 3 cuotas de $28.079,99 | Total $84.239,97 | |
| 6 cuotas de $15.464,53 | Total $92.787,20 |
| 6 cuotas de $15.575,47 | Total $93.452,79 | |
| 9 cuotas de $11.654,78 | Total $104.893,03 | |
| 12 cuotas de $9.545,07 | Total $114.540,79 |
| 18 cuotas de $7.741,05 | Total $139.338,96 |
| 1 cuota de $65.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 3 cuotas de $21.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 1 cuota de $65.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 9 cuotas de $9.501,31 | Total $85.511,84 | |
| 12 cuotas de $7.701,51 | Total $92.418,16 | |
| 18 cuotas de $5.987,01 | Total $107.766,27 |
| 3 cuotas de $21.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
| 6 cuotas de $12.508,91 | Total $75.053,51 |
| 1 cuota de $72.391,15 | Total $72.391,15 | |
| 6 cuotas de $12.965,82 | Total $77.794,95 |
| 3 cuotas de $26.893,79 | Total $80.681,37 | |
| 6 cuotas de $15.226,19 | Total $91.357,17 | |
| 9 cuotas de $11.650,38 | Total $104.853,49 | |
| 12 cuotas de $9.804,82 | Total $117.657,86 |
| 3 cuotas de $21.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $65.900 |
Estado: b'NUEVO'
b'CRAIG WHITLOCK'
b'LOS PAPELES DE AFGANISTAN'
b'CRITICA'
Páginas: 400
Altura:
Ancho:
Lomo:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789874479464'
b'Una impactante historia de investigaci\xf3n de c\xf3mo tres presidentes norteamericanos y sus comandantes militares enga\xf1aron al p\xfablico a\xf1o tras a\xf1o sobre la guerra m\xe1s larga de Estados Unidos, presagiando la reconquista de Afganist\xe1n por los talibanes.\n\nA diferencia de las guerras de Vietnam e Irak, la invasi\xf3n estadounidense de Afganist\xe1n en 2001 tuvo un apoyo p\xfablico casi un\xe1nime. Al principio, los objetivos eran sencillos y claros: derrotar a Al Qaeda y evitar que se repitiera el 11 de septiembre. Sin embargo, poco despu\xe9s de que Estados Unidos y sus aliados desalojaran del poder a los talibanes, la misi\xf3n se desvi\xf3 de rumbo y los funcionarios estadounidenses perdieron de vista sus objetivos originales.\nEl ej\xe9rcito estadounidense se vio envuelto en un conflicto imposible de ganar en un pa\xeds que no entend\xeda. Pero ning\xfan presidente quiso admitir el fracaso, especialmente en una guerra que hab\xeda empezado como una causa justa: las administraciones de Bush, Obama y Trump enviaron m\xe1s y m\xe1s tropas a Afganist\xe1n y dijeron repetidamente que estaban progresando, aunque sab\xedan que no hab\xeda perspectivas realistas de una victoria absoluta.\nLos papeles de Afganist\xe1n contiene revelaciones sorprendentes de personas que desempe\xf1aron un papel directo en la guerra, desde l\xedderes de la Casa Blanca y el Pent\xe1gono hasta soldados y trabajadores humanitarios en el frente. En un lenguaje sencillo, admiten que las estrategias del gobierno de Estados Unidos fueron un desastre, que el proyecto de reconstrucci\xf3n del pa\xeds fue un fracaso colosal y que las drogas y la corrupci\xf3n obtuvieron un dominio absoluto sobre sus aliados en el gobierno afgano. En total, el relato se basa en entrevistas con m\xe1s de mil personas que sab\xedan que el gobierno de Estados Unidos estaba presentando una versi\xf3n distorsionada, y a veces completamente fabricada, de los hechos sobre el terreno.\nLos documentos revelados por The Washington Post muestran, por ejemplo, que el presidente Bush no sab\xeda el nombre de su comandante en Afganist\xe1n y no ten\xeda inter\xe9s en reunirse con \xe9l. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, admiti\xf3 que \xabno ten\xeda visibilidad de qui\xe9nes son los malos\xbb. Su sucesor, Robert Gates, fue m\xe1s tajante todav\xeda al decir: \xabNo sab\xedamos una mierda sobre Al Qaeda\xbb.'
