| 1 cuota de $47.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 1 cuota de $47.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 3 cuotas de $15.966,67 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 2 cuotas de $28.342,43 | Total $56.684,86 | |
| 6 cuotas de $10.863,72 | Total $65.182,32 | |
| 9 cuotas de $8.133,42 | Total $73.200,78 | |
| 12 cuotas de $6.836,53 | Total $82.038,33 | |
| 24 cuotas de $5.101,55 | Total $122.437,19 |
| 3 cuotas de $19.365,97 | Total $58.097,91 |
| 3 cuotas de $20.410,19 | Total $61.230,57 | |
| 6 cuotas de $11.240,53 | Total $67.443,20 |
| 6 cuotas de $11.321,17 | Total $67.926,99 | |
| 9 cuotas de $8.471,38 | Total $76.242,43 | |
| 12 cuotas de $6.937,92 | Total $83.254,99 |
| 18 cuotas de $5.626,65 | Total $101.279,76 |
| 1 cuota de $47.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 3 cuotas de $15.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 1 cuota de $47.900 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 9 cuotas de $6.906,11 | Total $62.155,04 | |
| 12 cuotas de $5.597,91 | Total $67.174,96 | |
| 18 cuotas de $4.351,71 | Total $78.330,87 |
| 3 cuotas de $15.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
| 6 cuotas de $9.092,21 | Total $54.553,31 |
| 1 cuota de $52.618,15 | Total $52.618,15 | |
| 6 cuotas de $9.424,32 | Total $56.545,95 |
| 3 cuotas de $19.547,99 | Total $58.643,97 | |
| 6 cuotas de $11.067,29 | Total $66.403,77 | |
| 9 cuotas de $8.468,18 | Total $76.213,69 | |
| 12 cuotas de $7.126,72 | Total $85.520,66 |
| 3 cuotas de $15.966,66 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $47.900 |
Estado: b'NUEVO'
b'GIUSEPPE SCARAFFIA'
b'LA NOVELA DE LA COSTA AZUL'
b'PERIFERICA'
Páginas: 432
Altura:
Ancho:
Lomo:
Peso: 0.62 kgs.
ISBN: b'9788416291823'
b'\xc9sta es la fascinante historia de un lugar m\xedtico y de los m\xe1s de cien personajes legendarios que vivieron en \xe9l durante alg\xfan tiempo. De Ant\xf3n Ch\xe9jov a Stefan Zweig, de Scott y Zelda Fitzgerald a Coco Chanel; pasando por Guy de Maupassant, Friedrich Nietzsche, Pablo Picasso, Alma Mahler, Aldous Huxley, Katherine Mansfield, Walter Benjamin, Ana\xefs Nin, Somerset Maugham o Vladimir Nabokov, entre muchos otros. Durante siglos, la Costa Azul no fue m\xe1s que una costa cualquiera, un lugar donde embarcarse o desembarcar. De hecho, a finales del siglo XVIII, los ingleses residentes en Niza eran s\xf3lo cincuenta y siete. Sin embargo, ya a principios del XX, Jean Lorrain escrib\xeda lo siguiente: \xabTodos los chalados del mundo se dan cita aqu\xed\x85 Vienen de Rusia, de Am\xe9rica, del \xc1frica austral. Menudo ramillete de pr\xedncipes y princesas, marqueses y duques, verdaderos o falsos\x85 Reyes con hambre y exreinas sin un duro\x85 Los matrimonios prohibidos, las examantes de los emperadores, todo el cat\xe1logo disponible de exfavoritas, de crupieres casados con millonarias americanas\x85 Todos, todos est\xe1n aqu\xed\xbb. Sin embargo, para la mayor\xeda de escritores y artistas, la Costa Azul era justamente lo contrario: un lugar de soledad, de creaci\xf3n, de reflexi\xf3n; un lugar donde descansar de la gran ciudad. \xabLa Costa\xbb, dec\xeda Cocteau, \xabes el invernadero donde despuntan las ra\xedces; Par\xeds es la tienda donde se venden las flores.\xbb Todav\xeda hoy, esa m\xedtica postal paradisiaca no s\xf3lo nos recuerda los anuncios m\xe1s sofisticados de Martini o Campari, sino tambi\xe9n la elegante comodidad del pantal\xf3n palazzo con alpargatas (inspiradas \xe9stas, al igual que las camisetas a rayas y el gorrito blanco, en la indumentaria de los marineros y pescadores de la zona). En ese mismo imaginario, la juventud \xabdisipada y brillante\xbb de Fran\xe7oise Sagan y Brigitte Bardot se impone en ocasiones sobre el recuerdo de Simone de Beauvoir y sus amantes o sobre la Marlene Dietrich que le\xeda all\xed mismo las novelas de su vecino Thomas Mann. Georges Simenon, con su infalible perspicacia, retrat\xf3 a la perfecci\xf3n qu\xe9 era en su \xe9poca la Costa Azul: \xabUn largo bulevar que empieza en Cannes y acaba en Menton; un bulevar de sesenta kil\xf3metros flanqueado por villas, casinos y lujosos hoteles\xbb. El resto aparec\xeda en cualquier folleto publicitario: el sol, el c\xe9lebre mar azul, la monta\xf1a; los naranjos, mimosas, palmeras y pinos. Sus pistas de tenis y campos de golf; sus abarrotados restaurantes, bares y salones de t\xe9.'
