| 1 cuota de $19.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 1 cuota de $19.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 3 cuotas de $6.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 2 cuotas de $11.538,15 | Total $23.076,30 | |
| 6 cuotas de $4.422,60 | Total $26.535,60 | |
| 9 cuotas de $3.311,10 | Total $29.799,90 | |
| 12 cuotas de $2.783,14 | Total $33.397,65 | |
| 24 cuotas de $2.076,83 | Total $49.843,95 |
| 3 cuotas de $7.883,85 | Total $23.651,55 |
| 3 cuotas de $8.308,95 | Total $24.926,85 | |
| 6 cuotas de $4.576 | Total $27.456 |
| 6 cuotas de $4.608,83 | Total $27.652,95 | |
| 9 cuotas de $3.448,68 | Total $31.038,15 | |
| 12 cuotas de $2.824,41 | Total $33.892,95 |
| 18 cuotas de $2.290,60 | Total $41.230,80 |
| 1 cuota de $19.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 3 cuotas de $6.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 1 cuota de $19.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 9 cuotas de $2.811,46 | Total $25.303,20 | |
| 12 cuotas de $2.278,90 | Total $27.346,80 | |
| 18 cuotas de $1.771,57 | Total $31.888,35 |
| 3 cuotas de $6.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
| 6 cuotas de $3.701,42 | Total $22.208,55 |
| 1 cuota de $21.420,75 | Total $21.420,75 | |
| 6 cuotas de $3.836,62 | Total $23.019,75 |
| 3 cuotas de $7.957,95 | Total $23.873,85 | |
| 6 cuotas de $4.505,47 | Total $27.032,85 | |
| 9 cuotas de $3.447,38 | Total $31.026,45 | |
| 12 cuotas de $2.901,27 | Total $34.815,30 |
| 3 cuotas de $6.500 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.500 |
Estado: b'NUEVO'
b'CARLOS BERNATEK'
b'JARDIN PRIMITIVO'
b'ADRIANA HIDALGO EDITORA S.A.'
Páginas: 272
Altura:
Ancho:
Lomo:
Peso: 0.3 kgs.
ISBN: b'9789874159045'
b'Siempre dudamos en develar un secreto, si no es tan f\xe1cil de describir. \xbfCu\xe1l es el de esta novela? No cabe duda de que Bernatek se complace con una incesante apolog\xeda del borde m\xe1s harapiento de las vidas. Pero poco a poco, con la sapiencia de quien retoza en lo siniestro, nos va mostrando lo que encubre. Podr\xedamos afirmar esto sin frustrar ninguna de las reflexiones de Ovi \x96el gran monologuista no apto para la hora del t\xe9\x96 sobre el \x93buen vivir\x94. En verdad, se trata de un rosario de instrucciones de hondo cinismo sobre el g\xe9nero humano. No obstante, por su inesperado y sutil reverso, se dirigen subrepticiamente hacia una secreta consagraci\xf3n de la amistad, la nobleza y el amparo. El lector de Bernatek quiz\xe1s pueda asombrarse por estas ficciones descarnadas, donde parece ponerse en un altar la cl\xe1sica frase \x93el hombre es el lobo del hombre\x94 \x96o de las mujeres\x96, y donde se expone una moral saqueadora, propia del sobreviviente o del buscavidas. Est\xe1 te\xf1ida de mordacidad y c\xe1lculos de una desmesura desoladora sobre el atraco y rapi\xf1a que cada uno ejerce sobre los dem\xe1s. Y con el asombro que despierta un lenguaje s\xf3lidamente fundado en el m\xe1s alto nivel que pudiera obtenerse en cuanto a sordidez para rascar el fondo de las m\xe1s quebrantadas pasiones, Bernatek, con paciencia de orfebre, juega con ilusorias psicopat\xedas al presentarnos toda clase de rapi\xf1as libidinales en continuado. Los ejercicios del megal\xf3mano sexual y las definiciones m\xe1s degradadas sobre las existencias m\xe1s atascadas, componen la fuerza literaria que mantiene el riesgo narrativo de esta novela. Pero su sost\xe9n no es s\xf3lo el infatigable retrato de lo subhumano, sino el recurso de asombrosas comparaciones \x96a fin de degradar a\xfan m\xe1s lo ya deshecho\x96 que se convierte en un manual de instrucciones sobre c\xf3mo detonar c\xednicamente todo el contorno de los hombres y las cosas. Para eso hay que inventar una lengua que, en su exploraci\xf3n de la bajeza, logre por contraposici\xf3n un redoble de lirismo furtivo. Cuando la fervorosa pululaci\xf3n de depredaciones morales comienza a provocar una inesperada comicidad \x96pues el lector incomodado por las capas de asperezas y ruindades busca en una risa nerviosa su complicidad\x96 percibimos la magnitud del secreto narrativo de Bernatek. Es con una risa tr\xe1gica que puede percibirse en la profunda contorsi\xf3n moral que hay en esta novela. Bajo la cr\xedtica fastidiada a una ciudad de la que no se soporta el calor, la maldad disimulada, la timorata vileza ambiental que aflora de las vidas achatadas, hay una propuesta de rescate extra\xedda no de un programa bondadoso o un pacto de profesionales emancipadores, sino de los estratos \xfaltimos m\xe1s ultrajados de esos hombres y mujeres de la ciudad gris o del r\xedo, dolientes y ausentados de todo lo que no sea el jard\xedn de un primitivismo de p\xe9coras desalentadas. De all\xed sale la exoneraci\xf3n piadosa, pues supieron describirse m\xedseramente a s\xed mismos, hablar hundidos en miasmas incomprensibles, ejercer sus propias cr\xf3nicas biogr\xe1ficas como emitiendo lejanos gemidos sexuales. Bernatek les inventa un lenguaje inveros\xedmil y pasmoso. Asusta y reconcilia a la vez. Y a trav\xe9s de ellos se escucha confusamente la historia de ese poblado del litoral llamado Santa Fe. No se nos puede escapar que hay menudeos secretos con su historia literaria y social. El gran relato en primera persona que sostiene el hilo denigrado de esas vidas, a cargo del sabio truh\xe1n Ovi, deja descubrir tras sus \xe1speras maledicencias, una cita al pasar del poeta Jos\xe9 Pedroni o la cr\xedtica al conocido periodismo conservador y decadente del lugar. Por su voz desfilan todos los oficios de la picaresca, y en el trasfondo de todo, la Isla m\xedtica, la pesca metaf\xedsica, los objetos devorados por el tiempo, el \xf3xido y el agua barrosa que llega siempre. De la lejana inundaci\xf3n tratada con desatenta fatalidad y los villorios perdidos que salen de una modesta Biblia ajada, proviene el marco muy especial de la relaci\xf3n de Ovi, el cronista de su galopante sexualidad siempre alistada, con un misterioso hombre, el Qu\xeda, que durante a\xf1os imagin\xf3 desde dentro de un banco un meticuloso desvalijamiento. Aqu\xed aparece muy prontamente la callada estrella de la redenci\xf3n, tratando de que no se la reconozca, porque no quiere perder su cobertura viscosa, su lengua que explora un halo de miserabilidad machacona. El lector de Jard\xedn primitivo podr\xe1 percibir, sin embargo, que las peripecias de Ovi, el encargado de un mustio hotel alojamiento, dejan entrever que las razones amorosas y amistosas m\xe1s profundas las obtiene quien las va a buscar en el desperdicio, la muerte, la chacotona lascivia. Horacio Gonz\xe1lez'
