| 1 cuota de $49.990 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 1 cuota de $49.990 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 3 cuotas de $16.663,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 2 cuotas de $29.579,09 | Total $59.158,17 | |
| 6 cuotas de $11.337,73 | Total $68.026,39 | |
| 9 cuotas de $8.488,30 | Total $76.394,72 | |
| 12 cuotas de $7.134,82 | Total $85.617,87 | |
| 24 cuotas de $5.324,14 | Total $127.779,44 |
| 3 cuotas de $20.210,96 | Total $60.632,87 |
| 3 cuotas de $21.300,74 | Total $63.902,22 | |
| 6 cuotas de $11.730,99 | Total $70.385,92 |
| 6 cuotas de $11.815,14 | Total $70.890,82 | |
| 9 cuotas de $8.841,01 | Total $79.569,08 | |
| 12 cuotas de $7.240,64 | Total $86.887,62 |
| 18 cuotas de $5.872,16 | Total $105.698,86 |
| 1 cuota de $49.990 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 3 cuotas de $16.663,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 1 cuota de $49.990 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 9 cuotas de $7.207,44 | Total $64.867,02 | |
| 12 cuotas de $5.842,16 | Total $70.105,98 | |
| 18 cuotas de $4.541,59 | Total $81.748,65 |
| 3 cuotas de $16.663,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
| 6 cuotas de $9.488,93 | Total $56.933,61 |
| 1 cuota de $54.914,02 | Total $54.914,02 | |
| 6 cuotas de $9.835,53 | Total $59.013,20 |
| 3 cuotas de $20.400,92 | Total $61.202,76 | |
| 6 cuotas de $11.550,19 | Total $69.301,14 | |
| 9 cuotas de $8.837,67 | Total $79.539,09 | |
| 12 cuotas de $7.437,67 | Total $89.252,15 |
| 3 cuotas de $16.663,33 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $49.990 |
Estado: NUEVO
LLONTO PABLO
EL JUICIO QUE NO SE VIO
EDICIONES CONTINENTE
Páginas: 416
Altura: 23.0 cm.
Ancho: 15.7 cm.
Lomo: 2.4 cm.
Peso: 0.64 kgs.
ISBN: 9789507545313
El juicio a las Juntas Militares (1985) puede leerse de dos maneras: según la historia oficial de entonces, es decir, cual si fuese la hazaña exclusiva de Alfonsín, los jueces y fiscales. O como pretende este libro, como mirada crítica y colocando el eje en los testigos y denunciantes, verdaderos hacedores de aquel histórico juzgamiento, que pudo ser mejor.El autor tuvo un doble privilegio. Concurrió a la Sala de Audiencias con la mirada del joven periodista de Clarín a quien mandaron a cubrir el Juicio, aunque le prohibieron emitir opiniones. Y también con la mirada del abogado que llevaba poco tiempo en su militancia por los derechos humanos junto a madres, padres, abuelas/os y esposos/as de desaparecidos.A 30 años del juicio que demostró que las Madres de Plaza de Mayo tenían razón y que se podía juzgar a los responsables de una dictadura, el autor prefirió no ir por el elogio fácil, y sí, en cambio, contra todo lo indeseado que ocurrió: la sanción de un decreto previo que perseguía a los militantes políticos, la claudicación que llevo a que no se transmitiera por TV, la "teoría de los dos demonios" en boca del fiscal Strassera y de los jueces , la absolución de cuatro de los nueve genocidas. Pese a las condenas, el Juicio dejo un sabor amargo. ¿Fueron aquellos los primeros pasos de una debilidad que abrió luego las puertas a la Obediencia Debida y al Punto Final?El orgullo argentino de hoy, con Juicio y Castigo a todos los culpables, debe mirar hacia atrás. Para llegar algún día a la mejor Justicia posible.
